Leer a Dostoievski se ha convertido en una experiencia
enriquecedora; hasta que me topé con el cuento titulado “El cocodrilo”.
Después de la grata sensación que me dejó Noches blancas, El ladrón honrado y
El pequeño héroe, leer las primeras paginas de El cocodrilo, simplemente algo no
encajaba. Una historia por demás absurda y fantasiosa, me llevó a pensar en
dejar de leer el cuento. Afortunadamente para mí, pensé en las razones del
autor en escribir este cuento. Quizá había algo más, quizá era yo el que tenía
que cambiar mis perspectivas y modelarme a lo que Dostoievski expresaba. Así lo
hice y al final encontré lo que busco cuando leo, una enseñanza para mi vida.
Quiero advertir que hay muchas incoherencias si
queremos ser realistas, pero a veces tenemos que dejarnos llevar por la
historia y comprender que nuestra vida a veces parece eso, una serie de
absurdos donde nosotros somos los actores. También usaré literatura de la
religión que abrazo, La iglesia de Jesucristo de los santos de los últimos
días, comúnmente llamados mormones.
El cocodrilo es un cuento donde básicamente hay tres
personajes que ocupan el protagonismo de la historia. Elena Ivanovna, su esposo
Iván Matveievich y el amigo de Iván que es el que relata el cuento.
Iván y su esposa son de una posición económica media
alta, viven una vida acomodada y tranquila, tanto es así que hacen los arreglos
para salir del país de vacaciones. Antes de partir se les ocurre acudir a una
especie de exposición de animales exóticos. Rusia un país generalmente frio
donde algunas especies tropicales podrían causar un especial interés. Es así
que deciden ir a ver a un cocodrilo y algunos monos. Un alemán, dueño de
los animales, estaba ofreciendo el tour en su casa.
Los tres personajes estan en la casa del alemán y lo primero que
les llama la atención fue obviamente el reptil. Que animal para mas majestuoso,
pero Elena vio algo que al principio le causó una decepción y es que para ella
el cocodrilo estaba muerto o era una especie de animal disecado. El libro donde
leí el cuento es de la editorial Penguin clásicos, traducido por Bela Martinova.
Un fragmento del cuento de la página 358 dice:
…Me parece
que su cocodrilo no está vivo —dijo nuevamente Elena Ivanovna que, molesta por
la rigidez del dueño y dirigiéndose a él con un estilo muy femenino y una
graciosa sonrisa capaz de aplacar al más grosero.
—¡Oh! ¡No señora! —respondió aquel, pronunciando con
dificultad el ruso a la vez que levantaba la red hasta la mitad de la caja y
daba con un palo en la cabeza del cocodrilo.
Para dar señales de vida, el astuto monstruo movió
ligeramente las patas y la cola, y cuando levantó el morro, lanzó algo similar
a un intenso resuello.
Este comentario tendrá alguna importancia más adelante
cuando desarrolle un análisis particular.
Todo parecía normal en aquella visita cuando Iván,
seguramente atraído por la tentadora tranquilidad de aquel animal, se acercó tanto que empezó a tocarlo. De un momento a otro pasó lo que nos podemos
imaginar.
…En aquel instante, un grito horrible, que parecía
irreal, estremeció a los que nos encontrábamos en aquel salón. Sin saber que
pensar, al principio me quedé clavado en el sitio; al ver que en ese momento
también gritaba Elena Ivanovna, me di rápidamente la vuelta y ¡Dios mío lo que
ví! El pobre Iván estaba entre las horribles mandíbulas del cocodrilo.
Que escenario para más terrible debió ser aquel
momento. Pero aquí esta la parte absurda e incoherente a la que me refería al
principio. El dueño del local, antes de llamar a la policía o preocuparse por
la víctima, estaba preocupado por su cocodrilo, la mujer, pasado el susto
inicial, también pensaba en ella misma y en las consecuencias que esta
situación traería a su propia vida. Pero lo más bizarro fue que Iván no había
sufrido la fatalidad que todos nos imaginamos, sino que al contrario estaba
vivo dentro del cuerpo del reptil.
Eso cambio muchas cosas, la esposa se tranquilizó,
Iván pedía al amigo algunos favores. Pero cuando le preguntaron a Iván como se
sentía estando ahí adentro del cuerpo del animal el respondió:
…Tranquilízate, amiga mía -dijo, dirigiéndose a su
mujer-. Estoy cansado de tantos gritos y disputas y me gustaría dormir un poco.
Esto, a pesar de todo, es cálido y muy mullido, aunque todavía no me ha dado
tiempo a inspeccionar bien este inesperado refugio mío…
Estoy rodeado de una impenetrable noche -respondió el desdichado preso-, pero puedo palpar y,
por si decirlo, de alguna manera, ver con las manos… ¡Así pues, hasta la vista!
¡Estáte tranquila y no te prives de las distracciones!
La historia del cuento es una crítica burlesca del
comportamiento humano. Los eruditos actuales del comportamiento humano actual
lo llaman “la zona de confort”.
Iván, se había compenetrado tanto en el vientre del
cocodrilo que incluso decidió quedarse ahí por mucho tiempo. Esa calides pasajera lo adormeció, eso derivó a que también buscara la
forma de poder trabajar dentro del reptil (por mas ridículo que esto parezca) y que, a pesar de estar en un
lugar oscuro, podría estar cómodo usando sus manos para descubrir las novedades
de aquel lugar.
¿Acaso Dostoievski usó este cuento para enseñarnos
algo?
Es mi opinión personal que sí, la página 391 relata
las trágicas consecuencias de este estado de confort que Iván decidió vivir:
…Ayer corrieron extraños rumores por nuestra gran
capital de hermosos edificios. Un tal N*, conocido gastrónomo de la alta
sociedad, cansado de la cocina de Borel y del club de ***ski, entró en el
edificio del Pasaje y, tras dirigirse a donde muestran un enorme cocodrilo,
recién traído a la capital, encargó que se lo prepararan para comer. Tras
llegar a un acuerdo con el dueño, acto seguido procedió a comérselo.
Este es el final adelantado para todos aquellos que
vivimos inmersos dentro de nuestra zona de confort.
Esta historia me hace recordar al antiguo testamento
cuando Jonás es tragado por un animal marino.
En el libro de Jonás capitulo 1 verso 17 dice:
…Pero Jehová tenía preparado un gran pez para que se
tragase a Jonás; y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches.
Si recordamos la historia de Jonás nos daremos cuenta
que aquel profeta fue castigado por no obedecer a Jehová. Una vez dentro del
gigante pez, la actitud de Jonás fue diferente a la de Iván y eso lo refleja el
capitulo 2 versos 1 y 2:
Entonces oró Jonás desde el vientre del pez a Jehová,
su Dios, y dijo: Clamé en mi angustia a Jehová, y él me oyó; desde el seno del
Seol clamé, y mi voz oíste.
Al final de esta historia bíblica, Jonás es devuelto a
tierra seca y obedeció a Dios y cumplió su ministerio.
El cuento de Iván y el cocodrilo me hizo pensar en los
cocodrilos de nuestras vidas, todos tenemos reptiles que nos tragan voluntaria
o involuntariamente. Por lo general cuando somos tragados voluntariamente se
debe por nuestras debilidades o malos hábitos. Lo curioso es que a veces somos
atraídos por algo que nos parece conveniente, necesario o incluso beneficioso.
Tarde es y nos damos cuenta que somos devorados. A veces actuamos como Iván y
empezamos a justificar nuestra situación en lugar de buscar una salida. Estos
cocodrilos pueden ser representados por:
·
El
trabajo y la ambición de conseguir mas dinero.
·
La
necesidad de aprobación, estar pendientes de lo que otros piensan de nosotros.
·
El
miedo al cambio.
·
Las
obligaciones o responsabilidades terminan absorbiendo nuestra identidad
·
El
resentimiento y las heridas del pasado.
·
La
comodidad y la postergación.
·
El
autoengaño, y este es el cocodrilo más peligroso.
¿Cómo lidiar con esos cocodrilos de nuestras vidas?
Una frase que aprendí cuando vivía en Colombia dice:
¡Lo que esta quieto déjelo quieto¡, Elena, en su inicial encuentro con el
cocodrilo vio al animal inmóvil y al parecer muerto, pero eso no le bastó e
hizo que molestaran al animal que estaba inerte.
Cuando sabemos que algo nos hace daño, no es necesario
andar cerca ni rodearlo, mucho menos jugar con el, Iván pecó de inocente al
jugar con el cocodrilo. Además, Iván nos da pistas de como se sintió estando
dentro de aquel animal, siente una tranquilidad pasmosa y hasta parece cómodo en aquella oscuridad. Es mi opinion personal que, no me parece una coincidencia que Dostoievski
usara aquella frase: Estoy rodeado de una impenetrable noche. La oscuridad para el cristianismo representa el pecado, por
el contrario, la luz representa a Cristo y su mensaje.
En el libro de doctrina y convenios capitulo 88 versos
6 y 7 dice:
…La luz de la verdad, la cual brilla. Esta es la luz
de Cristo. Como también él está en el sol, y es la luz del sol, y el poder por
el cual fue hecho.
En el libro de Mosiah capitulo 16 verso 9 el profeta
Abinadí explica sobre esta luz y dice:
Él es la luz y la vida del mundo; sí, una luz que es
infinita, que nunca se puede extinguir; sí, y también una vida que es infinita,
para que no haya más muerte.
Que conveniente que al final del verso 9 exprese que
sin luz hay muerte. Y justamente ese podria haber sido el Final de Iván, pues, aunque pareciera
ser que se trataban de noticias falsas, la historia cuenta que un chef famoso
compra el cocodrilo para usarlo como ingrediente en una comida exótica.
Aquí va mi reflexión final; hasta cuándo vamos a
seguir viviendo dentro del cocodrilo de nuestras vidas, necesitamos despertar y
sacudirnos de esta especie de cárcel, salir del interior de aquel monstruo y
vivir.